Tercera fecha: Técnico que debuta…

Marzo 26, 2009

El inglés, nacido en Uruguay, Alvaro Tomaso De Dios Broun se acomodó en el banco. 

Minutos más tarde lo llamaban por el número que tenía el papel en su mano. Setenta y siete.  

El ejecutivo de cuenta le dijo que estaba todo listo, que sólo restaba pasar por caja y retirar la plata, unas tres lucas cien que quedaban en la cuenta que Alvaro había pedido cerrar. Quiso los cien en cambio. 

Dos horas más tarde el inglés, nacido en Uruguay, le alcanzaba a la gitana un vaso de tibia leche. La había conocido en Montevideo cuando estaba visitando a su hermana. Por casualidad las vidas de ambos se habían paralelizado (buscalo en la RAE)  y se habían reencontrado en un tugurio de la calle Corrientes. 

- A vos te conozco – había dicho ella 

- A vos te desconozco – había bromeado él. 

Cogían seguido pero ella no le cobraba aunque Alvaro siempre se aparecía con algún regalo como para solventar las crisis y mantener el amor a raya.  El tomaba Whisky, no tenía preferencias oligárquicas, ella tomaba leche tibia (los pensamientos de mal gusto corren siempre por cuenta de los lectores). Alvaro le ofreció el vaso de Whisky. 

- No, sabés que no tomo - 

- Siempre hay una primera vez - 

- … - 

- Está bien…era un chiste - 

Un ventilador de techo los arropaba. Era ruidoso.

- ¿Qué te preocupa? - 

- Nada. Cosas del laburo. - 

- Si te conoceré. - 

- ¿Qué? - 

- Lo querés sacar al gringo Scotti y no te animás…Es el que menos puntos hizo en defensa pero no querés sacarlo…es uruguayo como vos y un referente, un peso pesado en el equipo…Se dice que uno de los que fue en busca de la realidad - 

- Vos me conocés, Preciosa - 

- Si te conoceré - 

En la compu sonaban mp3 de El Bicho

- ¿ Nunca te pusiste a pensar que ya habías hecho lo más grande de tu vida ? - 

- ¿Cómo? - 

- Claro, que ya habías hecho lo mejor, que habías alcanzado la cumbre y todo lo que resta por hacer siempre va a estar por debajo de eso. - 

- No, Alvaro , la verdad que no. Cosas que pensás…-

- Sí…cosas mías…qué se yo - 

- Y no sigas dando vueltas si lo tenés que sacar al gringo lo sacás. Pero hay algo que no ves - 

- ¿Qué? - 

- El gaita. El gaita anda descontrolado. - 

- ¿Qué insinuas, que lo saque al gaita de la defensa? - 

- Yo no insinuo nada. Tomá, poné la leche sobre la mesita - 

Las mujeres son así, sobre todo las gitanas, o medio gitanas, o que se hacen las gitanas, o que tocan panderetas y por eso se hacen llamar gitanas y que además son trolas. Te dicen las cosas como sin querer pero te las dicen. 

El domingo el FMC ganó el partido y se trepó al segundo puesto del campeonato. El gaita no jugó.


Seis

Marzo 23, 2009

Seis había sido perro desde que tenía memoria. No sabía contar, por lo que desconocía su edad, pero a imparcial observador le hubiera parecido un perro viejo.  En algún momento se había cruzado con el portero del club, cuyo nombre no será revelado en este momento, y había confabulado amistad. 

Era medio arisco, aunque no malvado y no mordía a menos que se sintiera en real peligro. Sin embargo no respondía a los juegos que le hacían jugadores o asistentes al club. Y por las noches, cuando lo dejaban salir, solía ladrar furiosamente a fantasmas e ingenios que no todos son capaces de ver. 

En su rostro una mueca de ‘me chupa todo un huevo’ perseveraba, persistía. La incredulidad de quien ve los hilos.  La pregunta ‘¿qué hilos’ no hace más que afirmar mi disertación. Seis se cansaba de ladrar pasada la medianoche. 

En el sesenta y nueve se había hecho amigo de un negro en Durban,Sudáfrica y se quedó con él hasta su muerte, en el setenta y siete.  Un carcelero trató de quedárselo pero se escapó. Subió a un barco que lo llevó por el mundo, más que nada por Asia, por unos diez u once años. 

El domingo por la mañana cuando el portero cuyo nombre no será revelado en este momento lo sacó a pasear, vió algo que lo conmovió. Un pastor alemán iba atado con una correa junto a su dueño.  El pastor miró hacia arriba esperando algo. Seis hizo lo mismo sintiendo su propia correa en el cuello. El dueño le dió una especie de bizcocho, seguramente para perros. Seis recibió una sonrisa. Luego de un rato, el dueño se llevó al pastor alemán tirando de la correa rumbo a su casa. El portero cuyo nombre no será revelado ahora como se ha dicho anterior y oportunamente hizo lo mismo y se dirigió al club. 

Seis se detuvo frente al espejo de la pared del buffet (él era el único animal al que le permitían el acceso). Se miró. Se dijo:

-…un perro…-