Quema

Noviembre 6, 2008

El presi del FMC se acomodó en su sillón y miró el negro cielo nocturno. Lejos, más allá de su vista una nave iba, más lejos el universo se expandía por virtud de la energía oscura, algo más cerca la luna bajaba hacia el horizonte.

- No…no…no hay…-

La muchacha vestida de Minnie se había ido media hora antes. Esa pollera a lunares lo sacaba.

- …mística…-

El vaso de Walker negro consumía frío. El cigarro quemaba naranja. Alguna vez había leído acerca de un animal mítico de color naranja, un animal volador.

Buscó en You tube el video de Mariposa traicionera. Lo calentaba mucho Julieta Diaz.

- Se hace la puta pero no se la creo… -

Dos horas antes había redactado el comunicado.

- Si el Diego requiere alguno de mis jugadores para un soltero contra casados en una quinta o porque le falta uno para un poker abierto…están a su disposición…en la selección del Diez no hay amistosos -

Abrió el Google y puso “Julieta Diaz en pelotas“…Nada.

- Puedo soportar un descenso pero no un equipo sin mística -

De un cajón sacó una foto a modo de estampita y la besó mirando hacia lo Alto.

- Ruega por nosotros pecadores…-

Sabía que el portero del club, cuyo nombre no será revelado aún, estaba despierto comulgando palabras para los dioses de la escritura, eran trescientas o quinientas, no lo recordaba bien; el domingo se venía un clásico y había que ganarlo.

- No recuerdo quien muere en el Poder y la Gloria… -

Se apenaba. El Montecristo se le consumía. Sabía que el portero y Bernaldo hubieran hecho lo mismo.

- Sólo queda espacio para Hendrix…menos mal que hay una topadora universal funcionando…lejos -

En el silencio le pareció escuchar el murmullo de una máquina funcionando. Se imaginó un negro, de pelos desprolijos, poeta (no, no como Spinetta) conduciendo la topadora, haciendo espacio, haciendo lugar.

- Mística…-


El gran capitán

Septiembre 30, 2008

El doctor Plarr se acomodaba delante del tobillo inflamado de Fritzler.

- Sueco, la cosa no va, asi…no podés jugar -

- Infiltre, doctor, infiltre -

Desde la pared del vestuario la Virgen observaba paciente. Desde el otro sector del vestuario se escuchaba “Aladelta” que había puesto Angeleri.

- No, así no jugás. No se hable más -

El tobillo era una pelota morada. El capitán no quería resignar su lugar en el equipo. Su armario abierto, pegado en la puertita el poster de Pelletieri lo observaba, le encomendaba un mandato que el sueco comprendía perfectamente. En su cabeza sabía que la cinta de capitán no era de él, que la estaba guardando, sabía que era un fiel custodio del brazalete que le pertenecía al pulpo, emigrado por cuestiones monetarias, el dow jones, el merval y la codicia de los dirigentes.  Todavía se acordaba de sus palabras : “Tenela nene, tenela como si fuera un tesoro, que tarde o temprano voy a volver”

La canción sonaba. “Una chica en el cielo vive en mi océano salvaje, una radio que se cae mientras duermen pájaros acá”.

- Doctor…por favor…infiltre -

- Sueco…Diego hay uno solo…-

El doctor, con algo de inglés y algo de criollo, supo entenderlo y consolarlo. La cinta sería de Sava esta fecha. El equipo saldría disminuído a enfrentar la adversidad. Pero así son las cosas. Si la realidad fuera justa Codesal nunca habría cobrado ese puto penal.

Fritzler se mordió el labio. El capitán se tragó el orgullo esperando revancha.