El joven Martín llevaba a su tío Ao hasta el centro del campo vacío. El portero del club, cuyo nombre no será revelado, por lo menos, en este momento, les había abierto la puerta.
- Me pareció que te había gustado venir el campeonato pasado, Ao. Tenés que salir más…Vení, sentate en el pasto -
El anciano se sentó con algo de esfuerzo. Miraba lentamente hacia todos lados.
Estuvieron un rato largo. El joven Martín trataba de dialogar como podía con su tío Ao. El viejo divagaba. Casi al final de la charla Ao dijo:
- No se puede volver atrás. Broun creyó que podría retomar su amor con Lucía, arreglar el error de su antigua despreocupación, borrar u ocultar la traición. Se equivocaba.
El Papu pensó que conociendo el habitual curso de la historia, por una cuestión de simpatía, podría evitar que acontezca un suceso. Lo intentó pero no pudo.
Chavel creyó que podría recuperar sus propiedades con sólo volver a ellas, a pesar de haberlas vendido. Se equivocó.
Los lectores creyeron, uniendo curso, simpatía y repetición que Yésica mataría a Don Nando sólo porque es un presidente, y ella mata presidentes.
¿Significa todo esto que hay un destino y un curso de las cosas, con lo cual no existe libre albedrío pues todo está determinado?
No. Significa que el curso de las cosas es irreversible en cuanto no se puede volver atrás, empero hay una buena noticia en esto. Se avanza, irremediablemente se avanza, inercialmente se avanza. Es destreza nuestra olfatear el viento adecuado, elegir el momento, quedarnos en el juego, confiar en un par de cincos, amagar e ir, esperar en el punto penal, abandonarnos en las manos de la enfermera del geriátrico -
- Ao, te voy llevando de vuelta que quiero estar temprano en casa -
- Las tribunas vacías están llenas de fantasmas -
- Ja. Tus cosas…Es que me llamó el pequeño Fran, llega mañana temprano y quiero ir a buscarlo a la estación -
- Mirame ahí arriba. Yo venía a la cancha. ¿Te conté? Cuando la estaban construyendo incluso. Venía -
Se levantaron y luego de saludar al portero cuyo nombre no revelaremos y a su perro Seis se fueron.
En las tribunas los fantasmas optaron por callarse. El viento no corría. La noche no brillaba con estrellas y las nubes no eran grises. Parecía más bien un entretiempo. Sentados algunos mirando la nada, charlando otros, yendo o viniendo de comprar patys aquellos, arreglando una bandera los de más allá.
Con el paso del tiempo el murmullo comenzó a crecer, aplausos aislados se unieron, voces desparejas se emparejaron.
In Crescendo:
- Olé, olé, olé, olá, soy del Foule, no me importa nada, te vengo alentar…Olé, olé… -
Y así.
–
Fin Temporada 2
FMC. Mística en estado puro.
Escrito por Thomas Fowler
Escrito por Thomas Fowler 