El joven Martín crecido

enero 25, 2010
El joven Martín se tomaba un café con leche bien caliente. Por los ventanales podía divisar el paisaje helado. Había tenido suerte. Su vuelo había sido el último en aterrizar antes de que se cerrara el aeropuerto por mal tiempo. Tranquilo, esperaba que lo fueran a buscar para llevarlo a Milan.
Afuera, los juegos para los niños estaban quietos y solitarios. Un par de hamacas, un tobogán y esos semicírculos extraños, esos de los que siempre hay tres, uno grande, uno mediano y uno para los borregos más borregos. Quizá esos quietos juegos lo llevaran a rememorar lo ocurrido allá lejos y hace tiempo, cuando él recièn comenzaba y era ayudante de campo de Aristóteles Bernaldo. No la primera vez que agarrara el equipo, sino la última, la del padre Caspar que despues lo rajaron, la otra, sí, la tercera temporada del…Fowler Magno Club.
Durante las tres temporadas, personajes, autores y lectores se habían preguntado cuál era (es) la verdadera realidad. Postuladas quedaban opciones de las más variadas como…esta, o como la existencia de un campeonato de ficción organizado por un diario, o un equipo fabulado por escritor cuya cancha era el Greene Park, o que toda nuestra experiencia es sólo el preambulo de un largo camino hacia paraíso, o que saltamos de vida en vida rumbo a iluminación perfecta, o que la muerte no existe, o que somos piedra hecha conciencia por el simple capricho de mirarse nuevamente y decirse  ’ja, soy piedra’.
Así el conjunto del FMC había llegado a la tercera temporada de la peor manera. Sin ganar un sólo partido el DT , el padre Caspar, había sido reemplazado por Don Aristóteles Bernaldo, el uruguayo que dirigiera al equipo en la primera temporada. El ‘griego’ había armado el equipo de la mística: en el arco el gato Sessa, abajo Scotti, Viera y Mercado; en el medio el Papu Gomez, Pelletieri, Ortigoza y Buonanotte y arriba: el Ogro y el demonio Hauche.
Nada de eso había servido. A pesar de los duros entrenamientos en el arenero de Villa Devoto el equipo no lograba levantar cabeza. Scotti y el Papu, quienes de diversas maneras se aventuraran más allá de sus realidades no podían con la pelota; el Merca y el Enano, quienes fueran los primeros tomar conciencia de su situación de personajes de ficción, no podían sostener un resultado. La gloria Pelletieri, ídolo indiscutido del club, esperado y mimado por la hinchada, no daba dos pases seguidos, a Sessa le pasaban todas, el Ortiga no agarraba la manija y los delanteros se dedicaban a la joda en los boliches nocturnos.
El equipo se iba al descenso. Sólo quedaba la última fecha contra el clásico rival, el Deportivo Magno, que por un tema de franquicia se había cambiado el nombre por Magnific. Fué en esa época cuando el tío Ao se había puesto voluntariamente catatónico. En el asilo decían que era su voluntad no mover un musculo, que clinicamente estaba bien. A pesar de la insistencia del joven Martín, el tío no hacía caso y se mantenía inmovil. Las enfermeras le contaron, luego, que el último movimiento que le vieron hacer fue un puño cerrado cuando el FMC le metió el 5 a 0 al Magnific y se salvó del descenso.
A pesar del agónico final que fuera ampliamente festejado por la Grajan, el club cerró sus puertas. El presidente, Don Nando, se fugó dejando las arcas vacías: La comisión resolvió vender todo y dejar lo poco que se pudo rescatar al portero del club, cuyo nombre será revelado en unos instantes al final de este texto, y a su perro Seis. Tambièn alcanzó para  una plaqueta que rezaba ‘Aquí estuvo el Fowler Magno Club, un equipo de ficción con mística real’ y para una pequeña estatua de Pappo.
Respecto de la hinchada , el Osqui fue absuelto en la causa que lo vinculaba con el asesinato de David de Villa del Parque y dicen que lo han visto en la cancha de Ferrorcarril Urquiza, pero no como barra brava sino como un plateísta más, de esos que se van antes de que termine el partido para evitar el quilombo, de esos que se quedan mirando la nada sintiendo una culpa jamás castigada. A Kata la vieron muy mal luego del clásico, y se cuenta que se fué a Escandinavia a cantar en una banda gótica.
Y en esos pensamientos estaba el joven Martín cuando una mano lo sorprendió en el hombro.
- Eh -
- Eh -
- ¿Qué hacés? -
- Esperandote , nabo -
Era el más joven Francisco , su hermano.
- Se me hizo tarde, está complicado acá con el frío. Dale que nos esperan los directivos del Milan. Pero…¿qué te pasa? -
A pesar de la alegría de ver a su hermano  el joven Martín no pudo ocultar el momento de nostalgia y dejó caer una lágrima.
- Nada…me acordaba de cuando recién empezaba…era re-pendejo..y del tío Ao…-
El más joven Francisco sonrió. A veces parecía él el hermano mayor. Le palmeó la cabeza. El joven Martín dijo:
- ¿El tío Ao viene mañana? -
Al rato ambos se fueron felices rumbo a la ciudad. El frío ya no era tan intenso. Se estaba bien.
FIN
PD: el nombre del portero del club es Graham Greene.

Decimoprimera fecha: el fin de los sueños

mayo 29, 2009

La chica se esmeraba punzando la piel. Concentrada observaba el trazo que su mano iba dibujando. Un escudo con los colores blanco azul finlandia se iba formando en el brazo de su cliente. 

Las preguntas de rigor, cómo te llamás, qué hacés, de qué laburás, estudiás, sos fanático, pero no sos barra, no, y así. 

Un precio caro pero un trabajo impecable. El dolor quedará por un par de días. Desinfectarse. 

El muchacho se fue sonrisa amplia rumbo a la parada del colectivo a juntarse con otros para ir a la cancha, a estrenar su escudo en la piel. 

A terminar el sueño del campeonato y a sentir que no hay palabra posible que abarque su amor.


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