Cuarta fecha: Momento, momento

Abril 8, 2009

- Antes que nada por favor quiero aclarar lo siguiente - 

Don Bardo era el primero en salir del vestuario y enfrentar a los periodistas. 

- …Les quiero decir…momento, momento, despacio, por favor - 

Los micrófonos, celulares, grabadores, eme pe tres, ai fons, se chocaban entre sí como en un gran caldo caótico.

- No, no, así no, por fav…un paso para atrás asi escucham…-

El vallado era casi simbólico, unos caballetes de madera dispuestos por  el local, el Fútbol Básico Club, quien había goleado por tres a cero al Fowler. 

- …vamos caballeros por favor, cooperación, así escuchan todos…- 

Algunos aventajados en  picardía habían flanqueado al presidente y por la retaguardia asomaban sus instrumentos de captura periodística. 

- bueno, no, así no se puede, me voy eh, me voy… - 

Como si fuera el centro mismo de Todo el presidente del FMC dejaba rondar el caos a su alrededor. Orbitar es la manera en la que decanta la inexistencia. Se és si se piensa y si se piensa es imprescindible escapar a la órbita. 

- Antes que nada quiero aclarar y que quede bien clarito que el club está en la posición que está sin haber gastado un centavo. Porque la administración anterior escapó con las arcas y acá no hay un peso partido al medio y estamos haciendo malabares para llevar esto adelante asi que… - 

Una vez dicho lo que se quiere decir, una vez escapado de la órbita, no hay razón para continuar con el ambiente. Es bien cierto que lo que no percibimos no existe. 

O acaso estas letras están vivas.


Segunda Fecha: La inexistente injusticia ante la existencia de la inercia

Marzo 20, 2009

- No…no lo puedo creer…la tenía asegurada… y se me resbala…- 

Bangardino, el arquero suplente de Sessa, había sido comprado en habil jugada por el presidente, Don Bardo. De esta manera se ahorraba un dame pin y se procuraba un arquero barato, uno que tan sólo cumpliera por si no estaba el titular. 

Luego del anodino empate de la primera fecha, el FMC debutaba en su cancha en la presente temporada. No le fue nada bien. Un uno a cero abajo desde el primer tiempo fue un resultado mentiroso. Ese único gol pareció inalcanzable para un plantel donde ninguno de sus jugadores superó los cinco puntos. Bien hubiera estado un dos o incluso un tres a cero. El conjunto local, nuevamente dirigido por el jóven Martín por ausencia de Broun quien se encontraba en la costa de pesca, no dejó una buena impresión.  Al término del encuentro Bangardino trataba de explicar el gol. 

- Se me escapa, se me resbala pero…no como si… la decisión de resbalar la hubiera tomado la pelota en ese momento sino como…si dicha acción hubiera sido decretada mucho tiempo atrás, muchísimo, desde el mismo comienzo del universo quizás…¿se entiende? - 

- ¿Predestinación? – Inquirió el periodista.

- No…mala leche - 

El rival había jugado en forma muy inteligente. Un plantel que mechaba jóvenes rápidos y un par de jugadores experimentados había sido demasiado para el Fowler. Cláramente la victoria era bien merecida por la visita. Sin embargo, el arquero tenía esa sensación de falsa injusticia. El gol había sido su error. Si él no se hubiera equivocado hubieran sacado un empate.  

- ¿Pero…mala leche de quién , Banga? - 

El arquero miró hacia la línea de cal. El DT visitante , un tal Severino Amaya se retiraba seguido por sus jugadores. 

- Inercia. El rival jugaba mejor que nosotros. Merecían el gol. La inercia decretaba que la pelota se me resbalara y entrara… pero mi voluntad no. Sin embargo, resbaló. ¿Acaso nada se puede hacer contra la inercia? ¿Estoy condenado a ver como las pelotas entran en mi arco por inercia y en contra de mi voluntad?  - 

- ¿Con este gol y teniendo un arquero consagrado delante te sentís lejos del arco del Fowler? – apuntó picante el periodista

Bangardino no contestó.  Siguió con la vista a Severino que se iba por el túnel y luego la enfocó en la tribuna visitante como buscando a alguien. 

Se fue murmurando:

- Inercia…será posible…-