La Yesica de la muerte

agosto 11, 2009

La habitación del hotel donde Don Nando y Yésica se amaban no se había abierto por una semana. Los dirigentes del FMC, preocupados, acudieron al lugar y golpearon tímidamente. Del otro lado se escuchaban algunos murmullos. Naturalmente ellos no pudieron escuchar lo que los amantes hablaban pero Uds. cuentan con un salvoconducto a la omniscencia.

- Yesica…No…creo que no…doy más…hace una semana que estamos encamados…estoy seco -

Yésica hizo puchero. Estaba algo sudada.

- Papi…el último…dale el último a tu bebota -

A un lado de la cama una agenda rosa abierta  mostraba la palabra ‘Presidentes’ seguida de varios palotes. Un lápiz esperaba. Era japonés.

A todo esto llegaba a la puerta el capitán del equipo, Jadson, que se había enterado del tema.

- Hay que sacarlo de ahí. Está con la quinta Yésica. La Yésica de la muerte -

Golpearon la puerta y llamaron.

- ¡Presi, presi. Salga. Deténgase! -

Yésica insistía.

- No les hagas caso. Sólo quieren separarnos. Interrumpir nuestro amor. Dale , así, dale, ponela dura para tu bebota -

Yésica masajeaba el miembro de Don Nando con sus pechos turgentes. En el paraíso de los escritores cursis Sidney Sheldon sonreía.

- Mmm. Así, papito, así. Dale todo a tu bebota -

Don Nando ya no era un pibe y había pasado las mil y una en su vida. Luego de una semana de sexo ininterrumpido pasó lo que tenía que pasar.

Desde afuera el conserje logró abrirles la puerta a Jadson y los dirigentes al tiempo que escuchaban un estallido atroz y contemplaban una escena escalofriante.

- ¡Pah ! -

Las pelotas de Don Nando habían explotado y el pene, erecto aún, había salido disparado ,  traspasando los pechos de la rubia se había incrustado en una burda reproducción de Van Gogh que, tenuamente iluminada, colgaba en la pared.

- ¡Lo despijaron! – gritó el capitán.

Las sirenas sonaron. Los dirigentes metieron al presidente en un auto y se lo llevaron rumbo al hospital. En el tumulto, Yésica logró escabullirse. En su agenda marcó un palito más. Sonreía, como Sidney.


Cero ochocientos Ci…

abril 17, 2009

El presidente del glorioso FMC recorría a todo vapor los pasillos del club. A todo personal que se encontraba en el camino le hacía la misma pregunta:

- ¿No viste mi celular? Es así , asá - 

Atrincherados en el buffet fachita Larrivey y el comuñe De Federico lo tenían en su poder. Junto a ellos estaba Charly Parker. 

- Dale, comuñe, borrá el número - 

De Federico buscaba en la lista de contactos. Llegó hasta Yésica. 

- Pero, boludo, tiene como veinte Yésicas este hijo de puta - 

- Bueno, borrá todas - 

- Sí, es lo mejor – acotaba Charly. 

El muñeco hizo caso. 

- No podemos permitir que la llame – sentenciaba Fachita. 

Al trote llegó el capitán Jadson Viera Castro. 

- ¿Y, boludos? Apuren, está como loco. Recién lo ví en el Hall de Trofeos. Viene para este lado. ¡Apuren! - 

- Pará pelotudo que tiene como veinte Yésicas - 

- Apurá , salame, que si se llega a empernar a la Cirio le explota el bobo, es la maldición – dijo con acento campestre.

Desde que los jugadores se enteraran que el presidente estaba obsesionado con la modelo se habían desesperado por impedir el encuentro. Aunque pocos hablaban, todos sabían de la maldición que pesaba sobre la pulposa rubia destruye presidentes. Preocupados por el club, los jugadores habían decidido actuar. 

- ¿Qué hacen? - 

Don Bardo se hizo presente en el buffet. 

- ¡Jefe! ….Justo lo estábamos buscando – aceleró primero Charly – Lo encontramos. Acá está su celular -


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