Flashback

Mayo 31, 2009

El mayo francés había influenciado a Lucía Montefiore, acuadalada y hermosa joven italiana. A los dieciseis había empezado su carrera de modelo en una época donde las modelos empezaban más grandes que ahora.

A los dieciocho empujada por esos jóvenes que quemaban autos en París había abandonado su carrera y a su poderosa familia para irse tras una revolución que nunca tomó forma, o si lo hizo, lo hizo lejos de donde ella estaba.

En París conoció a un escritor . Ambos se fueron a Bruselas junto a varios estudiantes más  a inventar el nuevo órden mundial, más justo, más duradero. No duraron mucho.  Los meetings partidarios terminaron diluyéndose y el hecho más importante fue una bomba de papel puesta frente a la sede de la ONU que explotó una mañana de mucho frío. Uno de ellos terminó siendo delegado y se corrompió con el tiempo. Los demás sentaron cabeza. El escritor fué famoso. Ella conoció a un jugador de fútbol uruguayo en un bar.  Se comprometieron. El destino los llevó a Inglaterra.

- Me gustaba más en Bruselas – dijo Lucía.

- Bueno, por ahora estamos acá. Si Dios quiere el Dover me va a hacer un contrato por dos años. Después veremos. -

- Sí. Qué se yo. Yo no decía de la ciudad. Decía de nosotros -

- ¿Qué nosotros? -

- Nosotros, Alvaro. Eramos distintos allá. Teníamos nuestras rutinas. Las salidas al barcito de Palomar.  Ese tren que tomábamos después que salías del entramiento era encantador. -

- Acá habrá otros -

Alvaro acomodaba el bolso para ir al entrenamiento del Dover Central Station. Puso las medias. Ella se ponía el delantal para lavar los platos de la cena de ayer.

- Sí – Abrió el agua fría – Será cuestión de ver. – Abrió la caliente – Te acordás qué graciosos esos pibes de la plaza. Los que hacían malabares. Me mataba de risa al verlos. – Se dió vuelta y lo miró con amor – Y que vos estuvieras ahí abrazándome por el frío -

- Estaba bueno – Alvaro puso las remeras en el bolso. Se quedó pensando en que la toalla que le habían dado no secaba nada. Era de mala calidad. Quizá fuera una mala partida porque no podía ser que un club más o menos importante tuviera esas toallas medio pelo. Le tenía que decir al utilero.

- Y poder caminar de vuelta de la estación hasta casa. Aca…no me atrevo. Es tan oscuro todo. – Puso los dos platos más grandes en la pileta de la cocina. Buscó los guantes de goma naranjas, y la esponjita.

- Sí -

El silencio no se quebró hasta que Alvaro se fue. Después ella puso la radio y escuchó las noticias. Pero Alvaro no supo esa parte, no la tenía en su memoria.

Ahora, Alvaro despertaba de un largo sueño. Por su radio escuchaba el comienzo del partido del FMC, el equipo que no estaba dirigiendo.

- Penal para el Fowler, la falta se la hacen a Jadson…no sé qué vió el árbitro, desde acá nada se pudo apreciar… -

Se volvió a dormir.


Culpables

Mayo 23, 2009

Ya Niembro había recorrido anécdotas y carrera de Aristóteles Bernaldo.  Era el momento de las preguntas morbosas, lo que realmente quiere saber la gente. Si había vuelto para quitarle el puesto a Broun, qué había pasado con aquel problema de polleras entre ambos. 

- Aristóteles…¿Por qué su aparición mediática y justo en este particular momento del Fowler?  Porque no se si lo sabe, si no se lo cuento  y aprovecho para decírselo a nuestro gran público en toda América; Broun ha renunciado al Fowler. Sí, sí, por más desmentida y licencia y lo que se pone como excusa la realidad es esa. El Fowler no tiene DT en este momento - 

- Fernando…mire….yo me alegro mucho que Ud. me haya invitado para hacer un repaso por mi vida deportiva y de eso encantado de hablar pero le repito que no estoy acá para postularme como DT de ningún equipo - 

- ¿Lo contactaron? – tiró Niembro excusándose con un gesto.

- No, nadie - 

Fernando hizo un breve silencio induciendo a la audiencia a pensar que no creía lo que le estaban diciendo. Viendo la negativa del Griego cambió de tema. 

- Hace un rato charlábamos de su experiencia en el Dover, de sus días en la liga inglesa. ¿Ud. se casó allí, verdad? - 

Bernaldo comprendió que el Bernaldo persona no podía desvincularse del Bernaldo jugador. Es como nos pasa a todos. Uno es persona y es lo que es. Por ejemplo uno es taxista y persona, empleado y persona, vendedor de autos y persona, asesor y persona, comerciante y persona, músico y persona, médico y persona. 

- Sí, me casé allá -

- ¿Con Lucía Montefiore, verdad? Su gran amor – dijo Niembro sonriendo y poniéndose rojito, denotando picardía y agregó – Una mujer bellísima, modelo, italiana ella – acentuó la ‘ll’ de bellísima. 

- Así es - 

- ¿Fue la mejor época de su vida? - 

- No se si la mejor , Fernando. Pero la pasamos bien…el tiempo que duramos. Nos encantaba escaparnos a Londres, salir con amigos, pasear por la campiña inglesa. Es muy lindo el paisaje allá - 

- Ud. sabe que ella estaba casada cuando Ud. la conoció – Niembre tiró un pase largo. 

- No, no lo estaba - 

- Al menos comprometida, entonces – el pase había llegado a los pies del delantero 

- Vaya uno a saber el nivel de compromiso de las personas. Ud y yo estamos comprometidos ahora …en realizar esta entrevista, si me paro y me voy, termina , ¿qué nivel de compromiso es el nuestro? - 

- Bernaldo…Ud. sabe que Lucía era la novia de Broun y que lo dejó por Ud. ¿Se siente culpable por eso? - 

- Sabía que iba para ese lado la pregunta – el Griego no se alteró – No busque rivalidad con Broun porque no la hay. Somos colegas y punto. Yo quiero que a él le vaya bien en todos los aspectos de la vida - 

 

Rodeado de pastillas y alcohol , Broun seguía, tanto como su poder de concentración le permitía,  la entrevista. Hidalguía le faltaba, prometía su vista, y prometía una mentira, un feliz final para sus días. 

- Ya no puedo seguir así – balbuceaba – he perdido todo en mi vida y este tipo es el culpable …esta casa es lo único que me queda - 

Le sonó el teléfono.