Octava fecha: Po neloa Sava laputáquete parió

mayo 7, 2009

El Osqui se volvió hacia Kata, a la sazón  su mano derecha en la tribuna, y le dijo: 

- Yo creo que a la postre el español debe incorporar nuevos acentos. Digo, tilde, ¿no?. Pero tildes de menor relevancia que la actual. Por ejemplo ‘Ponelo a Sava la puta que te parió’ debe llevar una tilde de menor tenor en la ‘a’ de ‘puta’ para indicar que dicha vocal se acentúa también, aunque en menor intensidad que la ‘o’ de ‘parió’ -

- Andefinitiva a lengua vá - 

- ¿A dónde va, pascuala? -

- One sea- 

La tribuna repleta de hinchas del Fowler había alentado todo el partido pero a los cuarenta del segundo el dos a cero en contra parecía sentenciar la cosa. El equipo no había encontrado respuestas y había sido superado en todas sus líneas. Por las radios llegaba la misma noticia : los rivales iban terminando sus partidos con victorias. El Fowler perdía posiciones en un momento crucial del campeonato. 

- No sé. Vá, vá…Bah, no sé, o…Vá, sí, pero debe ir de la mano del órden. Digo, porque el Olé esté redactado para el orto…no vamos a renormalizar la lengua para hacerlos quedar bien. - 

- Iguá la tilde esa tuya depende el momento - 

- ¿Qué momento? - 

- Claro. Si decí ‘la puta que te parió’ a seca, no va tilde, pero an la canció sí - 

- Tenés razón - 

El sueco Fritzler, a la sazón el capitán aunque de igual manera a la postre,  metía manotazo y se ligaba una amarilla. El inglés daba indicaciones desde la raya. ‘Todavía hay tiempo’ parecía decir. Mandaba a los lungos al área. El ogro estaba estático. Desde el banco el lesionado Jadson alentaba.  

Una pared desconstruída por la defensa local genera un contrataque que las piernas de los defensores del Fowler no pueden detener. El gato achica y la pelota que le pasa por arriba. El tres a cero es irremontable.  

- Kata. ¿ Sabías que la palabra ‘irremontable’ no existe? - 

- ¿Y si me chupá un huevo, Osqui? - 

Desde su partida nada se sabía de Sava. Los dirigentes creían que estaba vendido, el DT que no era necesario, los jugadores que había ido a buscar el centro del Universo. Los hinchas creían que estaba marginado a la tercera y aguantaban su ausencia porque el equipo venía cumpliendo. Pero la goleada les trajo el ídolo a la memoria. El grito de guerra era el nombre del héroe en el exilio. 

El Osqui inquirío a Kata: 

- ¿Satio onis? - 

- Satio onis - 

El Osqui comenzó a saltar sobre el para-avalancha tirando del trapo blanco azul finlandia al tiempo que sacudía la mano libre y abría bien la boca para que se entendiera su grito. La Grajan se fue contagiando y el pedido se hizo ensordecedor tapando el festejo de los locales:

- ¡Po neloa Sava laputáquete parió ! ¡ Po neloa Sava laputáquete parió ! ¡Po neloa Sava laputáquete parió ! - 

El inglés se sentó en el banco.  Cuando terminó el partido el pedido se hizo más doloroso. 

- ¡Que vuelva el griego la putá que los parió ! ¡Que vuelva el griego la putá que los parió! -


Puedes buscar por aire

mayo 5, 2009

La nave del colorete Sava llegó a los confines del Universo. Lo cual suena a un lugar parecido a La Matanza, o más allá del Camino del Buen Aire, ponele. Pero no, esto es más lejos. Quizá la suma de todas las vidas de las vidas que hubieron y  habrán sobre la tierra multiplicado por doscientos mil y agregale un cuarto más de flautitas. Así, algo así.

Recordó unos versos “…puedes buscar por tierra, puedes buscar por aire…”. Sonrió. Ya su radio no captaba onda alguna. Ya estaba más allá. El había buscado y había encontrado. Las indicaciones de Aintain eran correctas. Ante sus ojos, el comienzo de Todo, el Centro del Universo, el Punto que no se mueve, que no tiene dimensión ni ocupa lugar.

Pensó. Válgame el viaje este desde la nada. Desde la inercia de piedra fría en vacío hasta virus contagiado, insignificancia, negación de la gravedad luego y conciencia más tarde, constructor del juego, delantero de área, goleador indiscutido. No hay trono después de todo, ni Dios de blanca barba, ni constructor alguno, ni consejo de héroes, ni centauros, ni mujeres con cabeza de halcón, ni…

- ¡Put ta, pensé que iban a estar los mayas acá! – dijo irónico en voz alta.

El lugar bien podría haber sido una esquina de Villa Madero, en La Matanza o una parada del ciento setenta y seis donde ruta ocho pareciera perderse para siempre. El silencio ocupaba el lugar desvaneciéndose no en ruido sino en Nada. Lentamente detuvo la nave y apagó el motor. Se sacó el casco y descendió. Con los brazos en jarra observó el paisaje. Un palo de madera corroído por el clima había dejado sobrevivir los tres números del colectivo azul tierra, sucio. En algún momento deben dejar de pasar los autos por ruta ocho, las gentes, refugiarse en sus casas, los perros, dejar de ladrar, los pájaros carroñeros, dormir, los semáforos, dejar de funcionar, los baches, existir sin más objeto que existir, la bruma, disolverse, el olor del río, dessignificar, la tierra, ocupar lo que ya no se usa, la piedra, erosionarse, el sol, quemar todo vestigio; todo, comprimirse nuevamente, desexistir.

Inmóvil, el Colo.


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